20 ago. 2016

Sobreviviente

Volver de un viaje placentero genera angustia en la persona que trabaja, cursa, estudia, que lleva una rutina agotadora. Ojalá pudiera decir que siento esa angustia. Estaba podrida de estudiar pero al menos me sentía útil (a veces). Me aburrían algunas cursadas pero me gustaba aprender, sentía que estaba creciendo. Sentía que algo bueno iba a venir. No tengo rutina laboral porque no consigo trabajo en esta ciudad. Es mudarme (cosa que no puedo) o resignarme y esperar el milagro.
Volver para mí, genera más que esa angustia que te hace rezarle a San Cayetano y a todos los santos.
También es volver a un hogar en el que no soy feliz, en el que recibo maltrato verbal (y por momentos pienso que podría llegar a físico, así como lo fue en el pasado) todo el tiempo. He escuchado de algunas personas decir que estudiar es más fácil si no trabajás. Bueno, que disponés de más tiempo, estamos de acuerdo. Que sea el único factor que influye, NO. Llegar cansado de cursar y que te griten, ayuda? Estar nervioso para rendir y ser maltratado lo hace más fácil? Cualquier acontecimiento del entorno que te involucre va a terminar afectando tu concentración, tu desempeño, tu vida. Así que no, no siempre no trabajar lo hace más fácil.
También he escuchado que en todas las casas hay discusiones. Sí, coincido. Pero qué ganaría con exagerar algo si lo considero normal? Me dan el premio del quini? Soy muy grande para poder discernir, ya no tengo quince años y pensamientos adolescentes. Además sé que hay personas que piensan lo mismo, pero se callan. Yo ya no me quiero callar. No quiero ir a ninguna marcha ni hacer ningún cartel. Quiero estar viva, sana, bien. Quiero no sentir miedo, ni de otro ni de mí misma.
Tampoco me gusta que se considere depresiva a quien lleva una vida de maltrato, y en cambio, no se la considere una sobreviviente. Sí, sobreviviente. Llorar una vez al mes es una nimiedad al lado de soportar una vida así. Una vida. Mucho más tiempo de lo que lleva una marcha, una pancarta que cartelea un famoso, una encuesta por internet. Muchísimo más tiempo. Para otro será terrible pavada, pero yo me enorgullezco de estar viva.
Y lo más más terrible a veces es pensar que es culpa de uno. O que te hagan creer eso. Que estoy sensible, que me vino, que exageré, que no es para tanto. Y muchos idiotas condimentando eso. No, no es culpa de uno, y sí, si es para tanto. "No te mata una palabra, sí una bala" Mirá que razonamiento inteligente, considerando que la psicología de la persona es significativa como una muela de juicio, no? No sé por qué se prioriza sólo una herida visible, no sé por qué se desvaloriza el desgaste mental, el sobrellevar una vida que no te gusta tener y no poder cambiarlo. Te destroza la mente. Te deteriora. No querés ni caminar porque no le ves sentido. No lo soluciona un analgésico, no se te va con nada.
Tengo una imagen mental que nunca olvido: la imagen hipócrita del que mira el noticiero y proclama "hijo de puta" al que mató a una nena y la tiró en un descampado, sin poder mirarse a sí mismo. Sin poder mirar a quién mata todo el tiempo, todos los días.


27 jun. 2012

Shakespeare

"Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas... aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias... 
Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. 
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo... No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. 
Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla."

22 may. 2012

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"Te garantizo que habrá épocas difíciles..."








GRACIAS por no estar, por dejarme navegando un barco a la deriva, por no cubrirme con tus brazos cuando tenía frío. Hoy soy una mejor persona. 

17 feb. 2012

JLB



¿Qué significa para mí ser escritor? Significa simplemente ser fiel a mi imaginación.

JLB

13 feb. 2012

Mentirme

Muchas veces uno tiende a generalizar a las personas, agruparlas con una etiqueta que las describe a nuestro criterio. Yo lo hacía. Estaba tan decepcionada de la gente, que prefería formarme una idea de aquella que no conocía, una idea bastante similar. Uno sabe y es consciente de que hay personas que llegan a tu vida para molestar un rato. Pero también sabe, con claridad, la facilidad con la que una persona puede cambiar el bendito prejuicio, y revolucionar las ideas.
(No sabés de mi insomnio, de la cantidad de noches que pasé desvelada intentando comprenderme. Las peleas que tuve conmigo misma, y las veces que juzgué lo que sentía. Que lo creí incorrecto, inapropiado.
El desorden de mis pensamientos, mis nervios a flor de piel. Mis palabras llenas de miedo, pero siempre firmes. Tu abismal silencio.
No te imaginás cuánto te quiero, y lo difícil que es pretender que no es así. Y seguir una conversación como si nada pasara, y resignarme a vos en cada despedida.
Y creer en esos finales salvadores, esos finales que te aplastan por completo hasta que te das cuenta de que seguís en pie.
Y mentirme creyendo que como vos hay dos, o tres. Y mentirme pensando que algún día voy a volverme insensible. A medias, o casi por completo. Y ese día nada va a importar. Mentirme.)

Odio el formato de este blog, odio esos espacios que se generan solos, quiero incinerarlo.

11 feb. 2012

Sal con una chica que no lee

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares -la vacilación en la respiración- que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, la que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

(CHARLES WARNKE)



Creo que encontré la explicación a mi eterna soledad (?)